martes, 24 de mayo de 2016

Entrenar

¿Para que entrenar?
Si somos sedentarios, la práctica deportiva muchas veces nos supone un sobreesfuerzo. Y cuando vemos a una persona caminar o correr presuponemos que lo debe estar pasando mal, que ese esfuerzo solo se justifica para mantener el cuerpo o por prescripción médica. Y si se trata de un deportista que compite pensamos que es de otra galaxia. Incluso, a veces podemos llegar a pensar que es una obsesión. En resumen, no somos capaces de entender la motivación, vivencias y contrapartidas que nos ofrece el deporte.
Pero debéis saber que entrenando podéis gozar con una mayor amplitud y dimensión de unas experiencias que ahora mismo no se encuentran a vuestro alcance. Y para las personas que os movéis habitualmente siempre podéis gozarlas con mas grandiosidad.


Explicación científica

Nuestro cuerpo es una máquina muy compleja que, en todo momento, se regula en función de los estímulos externos e internos. Tenemos sensores de equilibrio, de temperatura, de reserva de energía, de nivel de agua, etc. y cualquier pequeña variación hace que nuestro cuerpo reaccione, de una manera u otra, para mantener la estabilidad de nuestro sistema. Todo esto se produce con impulsos eléctricos y substancias químicas que viajan a través de nuestro cuerpo. Hay diferentes órganos que segregan hormonas y el cerebro es quien lo controla.

Hay una hormona, llamada cortisol, que determina el grado de estrés de nuestro organismo. Cuando nuestro cerebro detecta situaciones de alarma o de estrés envía un mensaje a las grandulas suprarrenales (situadas encima los riñones) que segregan cortisol.Ésta hormona hace que el organismo libere en la sangre cantidades masivas de glucosa, para enviar mucha energía a los musculos. De esta manera todas las funciones de recuperación, de renovación i de creación de tejido se paralicen. Si es un momento puntual, los niveles se restablecen. No obstante, si el estrés es persitente, los niveles de cortisol se disparan y el organismo pasa a un estado destructivo para solucionar esta situación de alarma. Se destruyen tejidos, proteínas musculares, ácidos grasos i se cierra la entrada de glucosa a otros tejidos. Todo esto nos hace perder el sentido del humor, estamos irritables y tristes. También podemos experimentar un estado de cansacio permanente no justificable, dolor de cabeza, gula, etc.

Existen diferentes remedios para liberarnos de la tensión. Uno de ellos es mejorar la dieta. Hace falta comer proteínas de alta calidad, ácidos grasos esenciales, carbohidratos complejos, vitaminas y minerales. También reducir el consumo de bebidas excitantes como el café, las colas y el alcohol. De la misma manera, también, es importante dormir las 8 horas diarias e intentar relajarse en algún momento del día. Pero uno de losmejores remedios que se han descubierto para combatir estas situaciones de estrés e infelicidad es el deporte.

Si bien, practicar deporte, inicialmente, también es una fuente de estrés y también hace que segreguemos cortisol, ya que es una actividad nueva y fatigante, después del periodo de adaptación empezamos a segregar otro grupo de hormonas, las endorfinas, también denominadas hormonas del bien estar. Éstas hormonas taponan y deshacen el efecto del cortisol, a la vez que nos ofrecen una sensación de bienestar. Las endorfinas (pequeñas proteínas) son segregadas por el hipófisis, una glandula situada en la base del cerebro.
Cuando hacemos ejercicio segregamos las endorfínas que nos producen una sensación analgésica (desaparece el dolor), además de producir un efecto sedante similar al que provoca la morfina. También actúan a nivel cerebral provocando unas sensaciones subjetivas que podemos describir como una disminución de la ansiedad y sensación de bienestar.

Se conoce que los ejercicios de resistencia tienen un potente poder antidepresivo, que mejoran el estado anímico y suben la autoestima. Se cree que esto es debido a las endorfínas.

Podemos añadir que, la práctica deportiva de forma sistemática produce una disminución del riesgo cardiovascular, baja la tensión arterial i evita la obesidad. Estudios recientes concluyen que el ejercicio regular puede disminuir el riesgo de demencia en personas mayores de 65 años. También esta demostrado que los ejercicios intensos ayudan a fijar el calcio en los huesos, evitando la descalsificación y la osteoporosis. El único efecto negativo de la práctica deportiva continuada es que crea adicción.

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